domingo 10 de enero de 2010

Desmayarse, atreverse...

Nunca he creído en el destino, pero sin embargo he creído pocas veces en la casualidad. Me paro un minuto a pensar y caigo en la tentación de crear en mi cabeza todas esas cosas que, si no hubiesen pasado, no habrían provocado que yo estuviese escribiéndote. Extraño, ¿no crees? Toda una cadena de sucesos que provocaron nuestra extraña "coincidencia" en el mismo lugar, aquella extraña noche donde todo era muy diferente.
Si tu curiosidad hubiese sido menor, si yo hubiese perdido el tren, si ella hubiese estado mejor, si yo me hubiese resignado a un par de órdenes, si el tiempo nos hubiese dado la espalda, si te hubieses ido antes, y yo hubiese llegado después...
Pero, qué más da. No hay que buscarle una explicación racional a la magia, ni a lo fantástico, y mucho menos al amor.

martes 15 de diciembre de 2009

Pequeña sonrisa de Amélie...

Y ahora, sonríe.


Quien negó que un te quiero es para siempre tal vez no aprendió a soñar.


Maldita Nerea, "Se está haciendo tarde".

viernes 27 de noviembre de 2009

La cosa va de Bansky.










sábado 14 de noviembre de 2009

5:04 a.m

Es extraño esto de beber: una de las personas a las que quiero se convierte en un error y, además, dejo de idealizarla, despotrico contra ella y me aplaudo por tener los pies en la tierra.
Cuando pasa el efecto ni yo me creo lo que he dicho.